Querida A. sigo la rueda…en el blog…como me pedías…
– Descríbete en 1 línea:
Eternamente insatisfecha a pesar de ser mucho más yo de lo que un día soñé.
– Qué sienten las personas a cerca de ti:
Uff, pregúntaselo a ellas.
– Cómo describirías tu anterior relación sentimental:
Babel en ruinas
– Qué pedirías si tuvieras un solo deseo:
el arrullo y el eco de una ilusión
– Como es tu vida
Soleada y cálida
– Dónde quisieras estar ahora
Al otro lado de la puerta de esta oficina
– Una cita célebre:
Costanera. Buenos Aires. Cualquier hora. Con Antoni Gaudí. (jijijiji)
– Una despedida
Trevor Jones – The Kiss – Bso el último Mohicano.
jueves
viernes
Veredas
Los silencios son puntos aparte en la vida. Y cuando uno pasa pagina, no siempre se sabe como continuar aquella conversación que un día brotaba sola y después hay que arrancarla a la fuerza.
Y es que descubro tristemente que, con el paso del tiempo las veredas que no se transitan acaban llenándose de hierba y es difícil encontrar aquel viejo sendero que llevaba de una puerta a otra.
Son caminos que, en el día a día, esquivo sin ser consciente… (¿o lo soy?) pero están ahí, y a pesar de la maleza no se han borrado. En mi paseo de este soleado viernes, acabé paseando por algunos de ellos. Ví que no eran tan rectos y luminosos como pensaba; recuerdos que no recuerdo pero tampoco olvido esperaban, al acecho, al doblar algunas esquinas. Calles silenciosas que llevan a lo más profundo del alma. Cogí el metro y volví a casa antes de terminar de recorrerlas, me daba miedo que se hiciera de noche y yo siguiera en ellas…
El mapa del corazón es complejo, un laberinto inacabado, en contínua transformación. El camino más difícil…el que siempre tienes que recorrer solo…
Y es que descubro tristemente que, con el paso del tiempo las veredas que no se transitan acaban llenándose de hierba y es difícil encontrar aquel viejo sendero que llevaba de una puerta a otra.
Son caminos que, en el día a día, esquivo sin ser consciente… (¿o lo soy?) pero están ahí, y a pesar de la maleza no se han borrado. En mi paseo de este soleado viernes, acabé paseando por algunos de ellos. Ví que no eran tan rectos y luminosos como pensaba; recuerdos que no recuerdo pero tampoco olvido esperaban, al acecho, al doblar algunas esquinas. Calles silenciosas que llevan a lo más profundo del alma. Cogí el metro y volví a casa antes de terminar de recorrerlas, me daba miedo que se hiciera de noche y yo siguiera en ellas…
El mapa del corazón es complejo, un laberinto inacabado, en contínua transformación. El camino más difícil…el que siempre tienes que recorrer solo…
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