“En un día de esos en que suelo pensar… hoy va a ser el día menos pensado” acabo dándome la razón al final del día, cuando simplemente ha sido un día más. Me siento entonces en la cama y mientras suena esa música y quizá con demasiadas lágrimas en los ojos pienso en lo que siempre me dice M. Que la vida se construye de instantes y se llena de personas. Que no somos a lo que nos dedicamos. Casualidades, coincidencias, el destino o quizá nuestras propias decisiones, el caso es que estoy en ese remoto lugar que tanto se parece al fin del mundo. Y que quizá lo sea aunque nadie lo sepa aún.
En un día de esos en que suelo pensar que uno no debería nunca volver a aquellos lugares en los que ha sido feliz, porque las historias se apagan, se mezclan, se terminan perdiendo.La nostalgia es siempre injusta con el presente y no necesita argumentos para doler. . Y siempre se convierte en nunca. El caso es que estoy aquí, pero el mundo no me mira. Y si lo hace no me ve.
jueves
domingo
Dicen que se llama pena
Desde hace unos días tengo un dolor en la parte baja de la tripa, como un nudo inmensamente apretado. Últimamente me duele cuando respiro, imagina si intento sonreír…
Dicen que se llama pena. Al principio sabes porqué te duele, qué salió mal, pero poco a poco te desvaneces. Hasta que un buen día te levantas y ante ti tienes a una auténtica desconocida, olvidaste cómo empezó todo y porqué. Sólo sabes que nada es igual, que hay algo que te ha vencido. Te has convertido en la mayor coleccionista de decepciones, de puzles en los que siempre hay una pieza que no encaja. Y te das cuenta de ello cuando no puedes evitar llorar entre la risa de la gente.
Dicen que se llama pena. Al principio sabes porqué te duele, qué salió mal, pero poco a poco te desvaneces. Hasta que un buen día te levantas y ante ti tienes a una auténtica desconocida, olvidaste cómo empezó todo y porqué. Sólo sabes que nada es igual, que hay algo que te ha vencido. Te has convertido en la mayor coleccionista de decepciones, de puzles en los que siempre hay una pieza que no encaja. Y te das cuenta de ello cuando no puedes evitar llorar entre la risa de la gente.
miércoles
Si para vivir necesitas irte, cualquier lugar es demasiado lejos
Estoy cansada. Cansada de cumplir con las normas sociales, de luchar por lo que sé que nunca llegará. Cansada de las palmaditas en la espalda y los “gracias por haber venido. Mucha suerte en tu búsqueda”. Cansada de un espacio inexistente que me ha costado mucho esfuerzo. Estoy cansada de palabras, de comas y puntos suspensivos que carecen de conexión.
Como una tonta he buscado los valores, lo importante. Quizá hubiera bastado con repasar las lecciones aprendidas, si es que hay alguna. Recuerdos que se hacen querer más intensamente cuando ya nada puedes hacer por ellos.Y al final del día… lo único que quedan son las sonrisas, los te quieros. No hay lecciones, ni tiempo perdido.
Hoy todo ha sido silencio. Sólo el silbido de algunas melancolías para mis adentros. Puede que afuera haya una ciudad frustada, una playa sin sol, o tal vez unas calles llenas de personajes de ficción que nunca llegarán a comprender ciertos aspectos cuando se trata de la lucha de objetivos. Ojalá fuera uno de ellos. Pero no, seguiré creyendo en imposibles.
Como una tonta he buscado los valores, lo importante. Quizá hubiera bastado con repasar las lecciones aprendidas, si es que hay alguna. Recuerdos que se hacen querer más intensamente cuando ya nada puedes hacer por ellos.Y al final del día… lo único que quedan son las sonrisas, los te quieros. No hay lecciones, ni tiempo perdido.
Hoy todo ha sido silencio. Sólo el silbido de algunas melancolías para mis adentros. Puede que afuera haya una ciudad frustada, una playa sin sol, o tal vez unas calles llenas de personajes de ficción que nunca llegarán a comprender ciertos aspectos cuando se trata de la lucha de objetivos. Ojalá fuera uno de ellos. Pero no, seguiré creyendo en imposibles.
viernes
Historias inacabadas
Cuando te levantas por la mañana sin una estúpida razón por la que vivir, sin un futuro a la vista y un pasado completamente arruinado, sola y sin ganas de lanzarte al mundo como lo hubieras echo ayer, en un día que amanece gris, lluvioso y frío, recogiendo los añicos de lo que un día fue tu historia, la más importante de tu vida, con las manos completamente desnudas… cuando tienes que poner tu mejor cara, en un día importante, y no tienes ni siquiera una sonrisa que ofrecer ni unos ojos a los que mirar, en un día que se prometía feliz y divertido, cuando sabes que ya no puedes seguir adelante ni siquiera para volver a empezar…
domingo
Cosas que nunca comprenderías
En este trocito de tierra, rodeada de estas cuatro paredes, siempre llueve. Unas veces al amanecer, otras con fuerza al caer la noche. Algunas veces la lluvia viene acompañada de sacudidas de corazón; esta noche trae sabor amargo y mucho frío. Cada vez que pestañeo el mundo se para un poquito. Deja de girar, de latir. Mi mundo…solo mi mundo…
En este trocito de tierra hay noches de insomnio que son interminables. A veces todo se termina poniéndome de puntillas y contando las estrellas por la ventana. La playa se convierte en un lugar para soñar, y el mar en el firmamento. El mundo se hace infinito y empieza siempre por un “sí”. Y quiero no volver a llegar nunca tarde, ni naufragar. Que mis historias están ya hartas de esperar, colgadas de algún presentimiento que luego resulta ser verdad. En mi mundo…solo en mi mundo…
En este trocito de tierra hay un rinconcito para pensar. Al fondo. Y otro para escribir, justo al lado. Otro para llorar con esas pelis que juegan con tus sentimientos. Otro para dejarse acariciar el alma con la música, y quitarse las cadenas. Esas que dejan marcas. Y aún queda otro para enamorarse de las cosas más sencillas y pequeñas. Esas que hacen que el mundo sea grande. Mi mundo…
Ya sé que todo esto no es verdad, y que cuesta creer en todo lo que he perdido. Pero ese es mi mundo, mi realidad… y no se puede cambiar.
En este trocito de tierra hay noches de insomnio que son interminables. A veces todo se termina poniéndome de puntillas y contando las estrellas por la ventana. La playa se convierte en un lugar para soñar, y el mar en el firmamento. El mundo se hace infinito y empieza siempre por un “sí”. Y quiero no volver a llegar nunca tarde, ni naufragar. Que mis historias están ya hartas de esperar, colgadas de algún presentimiento que luego resulta ser verdad. En mi mundo…solo en mi mundo…
En este trocito de tierra hay un rinconcito para pensar. Al fondo. Y otro para escribir, justo al lado. Otro para llorar con esas pelis que juegan con tus sentimientos. Otro para dejarse acariciar el alma con la música, y quitarse las cadenas. Esas que dejan marcas. Y aún queda otro para enamorarse de las cosas más sencillas y pequeñas. Esas que hacen que el mundo sea grande. Mi mundo…
Ya sé que todo esto no es verdad, y que cuesta creer en todo lo que he perdido. Pero ese es mi mundo, mi realidad… y no se puede cambiar.
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