viernes
Un Raid
Bueno pues…hace varios meses, cuando mi cadera me dió permiso para volver a correr, le prometí a H. que si lograba recuperar la forma lo primero que haría sería correr un Raid. Convencida de que podía hacerlo, me puse manos a la obra, poco a poco me fui haciendo con el parque, y mañana…mañana tengo una cita en Málaga. Es mi Raid! Algo más que una simple competición, un empeño, un proyecto de superación personal, un comienzo de algo que intuyo va a ser mucho más emocionante. Gracias H. por darme tantas fuerzas!! Suerte mañana y que gane el mejor!!
miércoles
Me declaro la guerra
Hay días en los que, como ayer, me declaro incondicionalmente la guerra. Y sin piedad alguna, acabo condenándome a muerte. Entonces pienso que hay batallas que no se deberían perder nunca…¡ya! como si fuera tan fácil. Demasiado desprecio en mi interior. He asesinado vilmente mi orgullo y en ocasiones no recuerdo lo que es la autoestima. Ojalá encontrara consuelo en las palabras, ojalá éstas me pudiesen acariciar, me sanasen heridas recientes, me aliviasen el sufrimiento y me hicieran sonreir. Sin embargo, incluso hasta las palabras más bellas me incomodan, me hieren, me hacen sentir fea, me degradan, me esclavizan, me duelen… ¿por qué?
¿Por qué aquella noche permanece tan nítida e impasible en mi memoria? Recuerdo que me sentía fuerte, quizá por eso pasó aquella noche, porque yo tenía fuerzas. Después sólo recuerdo que clavé la mirada en la pared y permanecí así un rato, con la pupila inmovil, muda, sin saber qué pasaba por mi cabeza en esos momentos. Sólo recuerdo que aquella noche lloré y maldije y que aquella noche envejecí. Luego inicié un nuevo viaje sin punto de destino, con las fronteras abiertas. Un viaje emprendido desde lo poco que quedaba de mi como mujer…y aun en aquellos lamentables momentos me pregunté si debía ir…
Me declaro la guerra por haberme dejado enfermar de esa manera…y no ser capaz de curarme.
¿Por qué aquella noche permanece tan nítida e impasible en mi memoria? Recuerdo que me sentía fuerte, quizá por eso pasó aquella noche, porque yo tenía fuerzas. Después sólo recuerdo que clavé la mirada en la pared y permanecí así un rato, con la pupila inmovil, muda, sin saber qué pasaba por mi cabeza en esos momentos. Sólo recuerdo que aquella noche lloré y maldije y que aquella noche envejecí. Luego inicié un nuevo viaje sin punto de destino, con las fronteras abiertas. Un viaje emprendido desde lo poco que quedaba de mi como mujer…y aun en aquellos lamentables momentos me pregunté si debía ir…
Me declaro la guerra por haberme dejado enfermar de esa manera…y no ser capaz de curarme.
domingo
Una noche casi perfecta
Su mirada tímida e insegura convoca a la caricia – y al deseo – más que a las perfecciones que este siglo nos demanda. Su belleza, una copa de vino, un poquito de buena música, mejor compañía y pocas certezas. Una noche casi perfecta…
jueves
Una memoria nueva
Creo que a mi memoria le hace falta un cambio. Ya empieza a fallar. ¿Por qué sino no recuerdo los besos y las caricias que nunca me hiciste y todo el tiempo que pasamos juntos? Sí, quiero una memoria nueva que borre mis recuerdos pasados, que sustituyan las memorias que no tengo. Porque cuando tenga una memoria nueva todo será distinto, más bonito, te recordaré amable y bueno, y aunque no pueda cambiar ya las cosas, ya no sabré jamás cuanto me hiciste odiarte, ni recordaré que fui yo quien te amé.
martes
Una estrella
H. y yo llevamos casi toda la vida juntos. Sin embargo no ha sido hasta hace relativamente poco tiempo que nos hemos descubierto el uno al otro, a pesar de que siempre hemos recibido lo mismo y hemos pasado por las mismas dificultades.
H. es una de esas personas que tienen una estrella en la frente. Una de esas personas que tiende a los sueños y a quien las palabras siempre le van pequeñas, porque cualquier cosa que pueda decir de él siempre será poco.Él me enseñó que a veces la justicia tiene la balanza estropeada y que la vida no da siempre lo que esperamos de ella, pero ese no es motivo suficiente para sentarse y dejar que nos maneje a su antojo.
Una fría mañana de enero, H. me mostró con palabras el reflejo que hubiera encontrado de mí misma si me hubiera mirado en un espejo y me hizo descubrir que yo también tenía una estrella. Sólo tenía que tocarme la frente para hacerla brillar. Y Recuerdo que aquella mañana lloré, por fín, de alegría.Y dejé de contar las veces que respiraba para empezar a contar los momentos que me dejaban sin aliento. Espero, algún día, poder hacerle el mismo regalo… eso significará que la vida, pese a todo, nos ha mantenido unidos. Como siempre.
H. es una de esas personas que tienen una estrella en la frente. Una de esas personas que tiende a los sueños y a quien las palabras siempre le van pequeñas, porque cualquier cosa que pueda decir de él siempre será poco.Él me enseñó que a veces la justicia tiene la balanza estropeada y que la vida no da siempre lo que esperamos de ella, pero ese no es motivo suficiente para sentarse y dejar que nos maneje a su antojo.
Una fría mañana de enero, H. me mostró con palabras el reflejo que hubiera encontrado de mí misma si me hubiera mirado en un espejo y me hizo descubrir que yo también tenía una estrella. Sólo tenía que tocarme la frente para hacerla brillar. Y Recuerdo que aquella mañana lloré, por fín, de alegría.Y dejé de contar las veces que respiraba para empezar a contar los momentos que me dejaban sin aliento. Espero, algún día, poder hacerle el mismo regalo… eso significará que la vida, pese a todo, nos ha mantenido unidos. Como siempre.
jueves
Describirse
No es fácil describirse en unas líneas y mucho menos tratándose de una misma. Pero me lo has pedido tú, a pesar de conocerme muy muy bien. Así que lo intentaré…Tengo el pelo muy corto,de punta, y los dientes descolocados. Algunas cicatrices – Confieso que he sufrido -, sin embargo tengo muchas cosas que agradecerle a la vida a pesar de todo. Me considero infinitamente feliz porque puedo hacer libremente las dos cosas que más me gustan: deporte y fotografía.
Hace tan sólo unos meses que pensé que nunca podría volver a correr; hoy ya estoy metida en competición. Ha sido y es tanto lo que el deporte aporta a mi vida, que el día que no pueda practicarlo será porque esté muerta. Tú sabes mejor que nadie que hay enfermedades que no se manifiestan pero matan de la peor manera: silenciosamente.
En cuanto a la fotografía…¿qué decir? la fotografía ha hecho de todos los rincones que he visitado nuevos hogares. Hogares de los que una parte de mí termina apropiandose. Algún día conquistaré por completo el vasto y desconocido territorio de las imágenes, estoy segura. A través de lo que fotografío y a través del deporte también aprendo a vivir y entender lo que me rodea empezando por mí misma. Este es el premio, no la fama -que no es el caso-; ni creer que cambiaré el mundo cuando ni siquiera soy capaz de cambiar lo que no me gusta de mi; ni ser millonaria, ya es magnífico poder ganarme la vida.
Mi premio es el camino que recorro día a día y el tiempo que comparto con quien en ese momento se cruza en mi vida, en el que NO todo vale. La prudencia y la franqueza son escalones que intento subir a diario, apoyada siempre en quienes tienen el valor y la generosidad suficiente para aguantarme sin yo, a veces, estar a la altura de las circunstancias. Y nunca me cansaré de luchar para, simplemente, ser.
Los que mejor me conocen me consideran una luchadora que no se asusta ante los problemas y dificultades que me plantea la vida porque, dicen, eso me hace más valiente aún (no sé yo); intento perseguir mis sueños por encima de todo, ver cada noche como un misterio por resolver, cada día intento saberme mejor que ayer, aprender que lo difícil es no llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Intento no olvidar nunca de donde vengo cuando viajo y la vida me ha enseñado a marcarme de nuevo el rumbo cuando los problemas se ponen todos de acuerdo para desconfigurarme la vida. Ahora simplemente acepto los cambios en mi vida, si suceden son necesarios. A veces no consigo ninguna de todas estas cosas, y me encuentro tan perdida que no estoy para nadie, ni siquiera para mi,y todo lo que tengo me sobra, porque me falta lo más importante: yo misma. Y cuando me siento así, me echo terriblemente de menos. Como a Ninette…
En fín, creo que me he pasado de líneas…
Hace tan sólo unos meses que pensé que nunca podría volver a correr; hoy ya estoy metida en competición. Ha sido y es tanto lo que el deporte aporta a mi vida, que el día que no pueda practicarlo será porque esté muerta. Tú sabes mejor que nadie que hay enfermedades que no se manifiestan pero matan de la peor manera: silenciosamente.
En cuanto a la fotografía…¿qué decir? la fotografía ha hecho de todos los rincones que he visitado nuevos hogares. Hogares de los que una parte de mí termina apropiandose. Algún día conquistaré por completo el vasto y desconocido territorio de las imágenes, estoy segura. A través de lo que fotografío y a través del deporte también aprendo a vivir y entender lo que me rodea empezando por mí misma. Este es el premio, no la fama -que no es el caso-; ni creer que cambiaré el mundo cuando ni siquiera soy capaz de cambiar lo que no me gusta de mi; ni ser millonaria, ya es magnífico poder ganarme la vida.
Mi premio es el camino que recorro día a día y el tiempo que comparto con quien en ese momento se cruza en mi vida, en el que NO todo vale. La prudencia y la franqueza son escalones que intento subir a diario, apoyada siempre en quienes tienen el valor y la generosidad suficiente para aguantarme sin yo, a veces, estar a la altura de las circunstancias. Y nunca me cansaré de luchar para, simplemente, ser.
Los que mejor me conocen me consideran una luchadora que no se asusta ante los problemas y dificultades que me plantea la vida porque, dicen, eso me hace más valiente aún (no sé yo); intento perseguir mis sueños por encima de todo, ver cada noche como un misterio por resolver, cada día intento saberme mejor que ayer, aprender que lo difícil es no llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Intento no olvidar nunca de donde vengo cuando viajo y la vida me ha enseñado a marcarme de nuevo el rumbo cuando los problemas se ponen todos de acuerdo para desconfigurarme la vida. Ahora simplemente acepto los cambios en mi vida, si suceden son necesarios. A veces no consigo ninguna de todas estas cosas, y me encuentro tan perdida que no estoy para nadie, ni siquiera para mi,y todo lo que tengo me sobra, porque me falta lo más importante: yo misma. Y cuando me siento así, me echo terriblemente de menos. Como a Ninette…
En fín, creo que me he pasado de líneas…
miércoles
Simplemente porque sí
Tal vez porque he fracasado en todo lo demás y no sabía donde acudir. Tal vez por azar o por destino, porque todo me conduce aquí, con o sin motivo, tal vez por error, porque he perdido demasiado tiempo para ir a otro sitio. Tal vez por unas palabras de apoyo o por la rabia de un desprecio. No sé muy bien que hago aquí ahora escribiendo esto. No sé por cuanto tiempo seré capaz de creer de nuevo. Sin hacer ruido, sin ninguna pretensión ni ningún miedo. Y ¿porqué no?. Y aquí estoy hoy de nuevo, simplemente porque sí.
Le he contado a H. todos mis males, todos mis fantasmas y mis arrepentimientos. Si alguien te importa es mejor explicar lo malo al principio. Si después de todo aún te ve limpia y transparente, quiere decir que estás limpia y transparente… aunque me cueste verme así. ¡Qué traicionero es el interior!
Le he contado a H. todos mis males, todos mis fantasmas y mis arrepentimientos. Si alguien te importa es mejor explicar lo malo al principio. Si después de todo aún te ve limpia y transparente, quiere decir que estás limpia y transparente… aunque me cueste verme así. ¡Qué traicionero es el interior!
jueves
Despegar de nuevo
Siempre que viajo a algún lugar adquiero una forma fragilísima de belleza. Por algunas horas, días, me transformo en algo singular, vivo intensamente, descubro extraños sentimientos que no sospechaba pudiera tener y camino como dichosa, libre, limpia. En los aeropuertos en los que he esperado he vivido horas melancólicamente ricas. He visto personas que se sumergían en largas noches de viaje llevando en su sangre la pureza que dan las distancias y los adioses. Personas en las que nadie se fijaría aunque hiciera frente a ellas un largo viaje, y sin embargo acaban de romper, precisamente al emprenderlo, el corazón de otra persona. Y también he visto llegadas, regresos llenos de abrazos y regresos solitarios en los que nadie estaba esperando.
Pero si algo me gusta realmente de los viajes es que me instruyen, me enriquecen, me hacen comprender realidades ajenas, miserias semejantes a las mías, anhelos. Me hacen romper fronteras, ser un poco menos ignorante y aprender de todo lo que me rodea. Creo que de mis viajes es de lo que más he aprendido siempre… la vida instruye, lo quieras o no.
Hacía tanto que no volaba… y de no ser por aquella noche, creo que quizá nunca hubiera vuelto a deplegar mis alas rumbo a cualquier parte…
París…la ciudad de la luz, la ciudad del amor… ¡Qué emoción descubrirla! sobre todo, por las circunstancias tan diferentes en las que viajo esta vez… En unas horas despego. Cuidadme las palabras, y las historias. Cuidaos vosotros. Pasadlo tan bien como pienso pasarlo yo. ¡Nos vemos a la vuelta!
Pero si algo me gusta realmente de los viajes es que me instruyen, me enriquecen, me hacen comprender realidades ajenas, miserias semejantes a las mías, anhelos. Me hacen romper fronteras, ser un poco menos ignorante y aprender de todo lo que me rodea. Creo que de mis viajes es de lo que más he aprendido siempre… la vida instruye, lo quieras o no.
Hacía tanto que no volaba… y de no ser por aquella noche, creo que quizá nunca hubiera vuelto a deplegar mis alas rumbo a cualquier parte…
París…la ciudad de la luz, la ciudad del amor… ¡Qué emoción descubrirla! sobre todo, por las circunstancias tan diferentes en las que viajo esta vez… En unas horas despego. Cuidadme las palabras, y las historias. Cuidaos vosotros. Pasadlo tan bien como pienso pasarlo yo. ¡Nos vemos a la vuelta!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)