Estoy cansada. Cansada de cumplir con las normas sociales, de luchar por lo que sé que nunca llegará. Cansada de las palmaditas en la espalda y los “gracias por haber venido. Mucha suerte en tu búsqueda”. Cansada de un espacio inexistente que me ha costado mucho esfuerzo. Estoy cansada de palabras, de comas y puntos suspensivos que carecen de conexión.
Como una tonta he buscado los valores, lo importante. Quizá hubiera bastado con repasar las lecciones aprendidas, si es que hay alguna. Recuerdos que se hacen querer más intensamente cuando ya nada puedes hacer por ellos.Y al final del día… lo único que quedan son las sonrisas, los te quieros. No hay lecciones, ni tiempo perdido.
Hoy todo ha sido silencio. Sólo el silbido de algunas melancolías para mis adentros. Puede que afuera haya una ciudad frustada, una playa sin sol, o tal vez unas calles llenas de personajes de ficción que nunca llegarán a comprender ciertos aspectos cuando se trata de la lucha de objetivos. Ojalá fuera uno de ellos. Pero no, seguiré creyendo en imposibles.