Los silencios son puntos aparte en la vida. Y cuando uno pasa pagina, no siempre se sabe como continuar aquella conversación que un día brotaba sola y después hay que arrancarla a la fuerza.
Y es que descubro tristemente que, con el paso del tiempo las veredas que no se transitan acaban llenándose de hierba y es difícil encontrar aquel viejo sendero que llevaba de una puerta a otra.
Son caminos que, en el día a día, esquivo sin ser consciente… (¿o lo soy?) pero están ahí, y a pesar de la maleza no se han borrado. En mi paseo de este soleado viernes, acabé paseando por algunos de ellos. Ví que no eran tan rectos y luminosos como pensaba; recuerdos que no recuerdo pero tampoco olvido esperaban, al acecho, al doblar algunas esquinas. Calles silenciosas que llevan a lo más profundo del alma. Cogí el metro y volví a casa antes de terminar de recorrerlas, me daba miedo que se hiciera de noche y yo siguiera en ellas…
El mapa del corazón es complejo, un laberinto inacabado, en contínua transformación. El camino más difícil…el que siempre tienes que recorrer solo…