A menudo en los últimos tiempos clavo los ojos en ningún sitio y me quedo un rato largo mirando sin ver. Es difícil describir lo que ronda mi cabeza durante esos instantes. Luego, un ruido me distrae, alguien me demanda, y salgo de mi ensoñación convencida de que ha pasado mucho tiempo cuando en realidad solo han sido unos segundos. Pero unos segundos que han dado de sí toda una vida.
Cuando era pequeña inventé mi propia vida. Todo un proyecto gigantesco, intenso, un futuro lleno de todo aquello que había planeado para mi. Pero ese relato de vida empezó a ceder…dejando espacio a las cosas que pasaban por sí mismas, sin que yo pudiese intervenir. Se empezaba a perfilar la realidad. Y empecé a descubrir que hay renunciar a muchas cosas para poder explicar qué es lo que te está pasando. Y lo importante de todo es que mientras esto ocurre, vas fabricando un pasado tan preciso como incierto el futuro.
Y Sí, muy bien, la teoría está clara, pero ¿qué pasa con los recuerdos, los sentimientos, el pudo haber sido…? Uf, ahí ya la cosa no es tan fácil.
¿Sabes qué? …que Si hubiera sido un superheroe hubiera querido vivir todas las vidas, todas las oportunidades que de una manera u otra he tenido que rechazar cada vez que he tomado una decisión. Es posible que entonces me hubiera encontrado en un punto muy distinto al de ahora.
Ahora, tengo la vida parada pendiente de un interrogante. Y ni siquiera sé qué pregunta tengo que contestar.Dicen que todo se desgasta. Pero por suerte también hay piezas de repuesto. Dicen también que estas piezas tienen larga vida, casi tanta como el trecho que ya llevo recorrido. No sé… Vuelvo a verme sentada en la casilla de salida. Mirando unas fichas que no sé muy bien cómo mover, y con unos dados que a ratos parecen trucados de suerte confusa. Vuelvo a sortear caminos que ya he transitado, y entre circunstancias y devenires sigo abriendo mi puerta sin mirar, sin pararme a pensar si alguna de ellas viene en son de guerra.
Otras veces, las más, huyo con más o menos discrección al oir sonar el timbre. Aunque ya no me quedan rincones en los que esconderme, ni silencio en el que refugiarme. Y cuando uno pasa pagina, no siempre uno sabe como continuar aquella conversación que un día brotaba sola y después hay que arrancarla a la fuerza.