viernes
Historias inacabadas
Cuando te levantas por la mañana sin una estúpida razón por la que vivir, sin un futuro a la vista y un pasado completamente arruinado, sola y sin ganas de lanzarte al mundo como lo hubieras echo ayer, en un día que amanece gris, lluvioso y frío, recogiendo los añicos de lo que un día fue tu historia, la más importante de tu vida, con las manos completamente desnudas… cuando tienes que poner tu mejor cara, en un día importante, y no tienes ni siquiera una sonrisa que ofrecer ni unos ojos a los que mirar, en un día que se prometía feliz y divertido, cuando sabes que ya no puedes seguir adelante ni siquiera para volver a empezar…
domingo
Cosas que nunca comprenderías
En este trocito de tierra, rodeada de estas cuatro paredes, siempre llueve. Unas veces al amanecer, otras con fuerza al caer la noche. Algunas veces la lluvia viene acompañada de sacudidas de corazón; esta noche trae sabor amargo y mucho frío. Cada vez que pestañeo el mundo se para un poquito. Deja de girar, de latir. Mi mundo…solo mi mundo…
En este trocito de tierra hay noches de insomnio que son interminables. A veces todo se termina poniéndome de puntillas y contando las estrellas por la ventana. La playa se convierte en un lugar para soñar, y el mar en el firmamento. El mundo se hace infinito y empieza siempre por un “sí”. Y quiero no volver a llegar nunca tarde, ni naufragar. Que mis historias están ya hartas de esperar, colgadas de algún presentimiento que luego resulta ser verdad. En mi mundo…solo en mi mundo…
En este trocito de tierra hay un rinconcito para pensar. Al fondo. Y otro para escribir, justo al lado. Otro para llorar con esas pelis que juegan con tus sentimientos. Otro para dejarse acariciar el alma con la música, y quitarse las cadenas. Esas que dejan marcas. Y aún queda otro para enamorarse de las cosas más sencillas y pequeñas. Esas que hacen que el mundo sea grande. Mi mundo…
Ya sé que todo esto no es verdad, y que cuesta creer en todo lo que he perdido. Pero ese es mi mundo, mi realidad… y no se puede cambiar.
En este trocito de tierra hay noches de insomnio que son interminables. A veces todo se termina poniéndome de puntillas y contando las estrellas por la ventana. La playa se convierte en un lugar para soñar, y el mar en el firmamento. El mundo se hace infinito y empieza siempre por un “sí”. Y quiero no volver a llegar nunca tarde, ni naufragar. Que mis historias están ya hartas de esperar, colgadas de algún presentimiento que luego resulta ser verdad. En mi mundo…solo en mi mundo…
En este trocito de tierra hay un rinconcito para pensar. Al fondo. Y otro para escribir, justo al lado. Otro para llorar con esas pelis que juegan con tus sentimientos. Otro para dejarse acariciar el alma con la música, y quitarse las cadenas. Esas que dejan marcas. Y aún queda otro para enamorarse de las cosas más sencillas y pequeñas. Esas que hacen que el mundo sea grande. Mi mundo…
Ya sé que todo esto no es verdad, y que cuesta creer en todo lo que he perdido. Pero ese es mi mundo, mi realidad… y no se puede cambiar.
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