Cuando empiezas a pensar que no eres libre es cuando verdaderamente estas lista para emprender un gran viaje. Y no importa cuanto tiempo o lo lejos que vayas porque el viaje que emprendes es un viaje interior. Porque viajar es irse…no estar…viajar es tomar tus decisiones, sin imposiciones. Viajar es relacionarte con gente, dejando atrás prejuicios. Viajar es ver la vida desde otro punto de vista, es ver miles de puntos posibles. Viajar es sentir la libertad que pocos disfrutan, es volar como las aves y dejarte llevar por el viento. Viajr es encontrarte con tu vida paralela y conocer tu yo posible.Viajar es ponerle nombre a tus sueños. Y finalmente Viajar es también volver. ¡Que importante es volver! Volver con la serenidad en espiritu, volver entendiendo un poco más el mundo, cambiada y con energías renovadas, sabiendo qué es lo que estas haciendo y porqué.
Un viaje es algo que nunca me he tomado a la ligera. Un viaje deja huellas profundas y experiencias que no se pueden borrar. Cada uno de mis viajes me ha quitado y me ha dado algo. Me ha quitado ideas de libro y me ha dado comprensión de vida. Qué extraño es ese hormigueo previo a subir al avión para una viaje de varios meses; qué extrañas las primeras sensaciones al llegar a una nueva ciudad, que nunca coinciden con mis previas fantasías. Y qué extraña la ruta polvorienta, el sonido de idiomas totalmente desconocidos y hasta mi mochila, ligera de ropa y cargada de sueños. El mundo está ahí fuera…esperándome…