miércoles

La mejor terapia

Llorar es la forma más rápida que tengo de sosegar mi corazón y lavarme por dentro. Hasta la fecha no he encontrado nada capaz de calmarme interiormente tanto como una buena dosis de lágrimas. Aun me queda por descubrir como trasmitir al mundo algo remotamente distinto a la locura que habita en ese cuarto oscuro que todos llevamos dentro. No le perdono al destino que no me haya hecho más fuerte y valerosa. A veces la vida nos da cualidades que no buscamos, y nos priva de otras más deseadas. Está claro que entre las mías no está precisamente el coraje ni la fortaleza.

A veces quisiera que volviera a importarme luchar por aquello en lo creo. Tener ideales, objetivos, sueños, creer en la magia, hacer las cosas por amor y con amor. Pero de pronto me quedo sin aliento, y voy apagando luces para quedarme a solas con la oscuridad, donde nadie pueda ver como el miedo me destruye lentamente. Y de nuevo no puedo contener las lágrimas… y me cuesta respirar… ¡Cómo va a importarme la lucha si ya nisiquiera sé qué es aquello en lo que creo!.
Al menos llorar sale más barato que el psiquiatra.

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