Sabes que a veces me siento tan culpable que dejo de creer en mí. Y luego yo sola me desafío utilizando mis propias derrotas. Pero eres una de las pocas personas que conoce lo cabezota que soy, y sabes que por llevarte la contraria soy capaz de sonreir, aunque al mismo tiempo me acompañen las lágrimas.
Gracias por aventurarte conmigo en calles que aún no he transitado, Gracias por no hacerme sentir del montón, por quererme como lo haces, por pensar que alguien tan dulce como yo no puede hacer amarga la vida, por no exigirme, por ponerme las pilas en esos momentos en los que, dices, no te fías de mi. Gracias por estar en esas noches en las que no paro de llorar… Gracias por enseñarme que en los días de lluvia sólo hay que abrir el paraguas y dejarse mojar.
Por tí, para tí…esas flores de las que hablamos. Mil gracias P.
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