Ha pasado el tiempo de bailar con los demonios al amanecer, de llamar a ángeles inexistentes, de sentir vértigo y ahogarme en el ocaso de mi alma. La furia triste de mis lamentos se ha calmado para dejar paso a las maravillas de un mundo torcido que me toca recomponer. He de resolver mil acertijos, calmar mis pulsaciones e ir deshaciendo lentamente los nudos de mi garganta.
Sin duda la incertidumbre sigue siendo mi inseparable compañera de fatigas, y seguiré teniendo muchos días en los que me encuentre atrapada en mí misma, pero para volar hay que lanzarse al vacío. Lo que sea que pase al final…solo lo descubriré con cuando haya saltado. Últimamente he ido recuperando pequeños fragmentos de mi vida que creía perdidos para siempre. Los cogí con las manos temblorosas y enseguida la magia me contagió. Les presenté todos mis temores, dudas, marcas y cicatrices en el cuerpo y en la piel para con su cariño volver a empezar. Quizá ya nada sea como antes pero esta despedida será sin llorar!
No hay comentarios:
Publicar un comentario