En la vida todo es orientación, como en los raid. Desde la salida, mi nacimiento, he ido diseñando mi recorrido con la ayuda de un mapa y una brújula.
Mi mapa, el mundo entero. Mi mejor brújula, el corazón. Si el me dice que no, es que no. Siempre hay alguna miseria oculta que no veo porque no se refleja en el mapa, pero que él sí siente. A veces le contradigo, pero acabo pidiendole disculpas porque, al final, tenía razón. Y me he dado cuenta lo importante que es hacerle caso. Porque sino acabo perdiendo el Norte, y por muchas vueltas que le de al mapa nunca consigo orientarme de nuevo si la estrella polar no está en su sitio.
Muchas veces he elegido caminos equivocados, que me han hecho creer que he perdido tiempo. Mucho tiempo. Y he intentado apresurarme para recuperar ese tiempo perdido…sin pararme a reflexionar lo suficiente antes de echar a correr. Grave error. Ha hecho que gastara energías que necesitaría más tarde para afrontar pruebas mucho más difíciles y adversas. Otras veces mis equivocaciones me han hecho retroceder, hasta el ultimo punto en el que sabía donde estaba. Mejor así que perderse del todo. Una bella mezcla de sensaciones para aprender a compensarme y equilibrarme.
De mi equipo..!que decir! siempre el mejor.
Quizá, pendiente de elegir siempre el buen camino, pendiente del sufrimiento y del tiempo… he olvidado lo más importante de todo en esta historia: disfrutar de la carrera y, por supuesto, admirar el paisaje.
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