lunes

Un duelo

Ultimamente me pregunto a menudo por los vuelcos del alma. Esos que por determinadas experiencias no te dejan volver a ser nunca igual. Esos que te hacen más fuerte, pero al mismo tiempo más vulnerable. Esos que con el tiempo te hacen protegerte de tal forma que evitas volver a vivir de una manera tan desgarrada ciertas sensaciones ya vividas.
Me fastidia que sean precisamente ellos los que me hagan bajarme del tren que me lleva a la estación correcta solo por miedo. Pero es algo que no puedo evitar. Algo que corrompe mis fantasías y que revive mis ayeres más malditos. Esos que sepulté hondo, pero de forma inevitable salen constantemente. ¡Maldita sea! Hay cosas que se convierten en una pesadilla. Una pesadilla que no se sueña, se vive, que es peor. Quiero dejar de tener que aguantar siempre el tipo, para finalmente derrumbarme cuando estoy a solas.
Son muchos los consejos que se dan para aprender a vivir un duelo. Sin embargo creo que lo mas importe es aprender las lecciones que da la vida, por ejemplo a no creer en los absolutos; a que la felicidad viene en envase pequeño y sobre todo a no hacer preguntas cuando no hay respuestas. ¿Parece sencillo, verdad? Pues de momento no he tenido en la vida premisas más dificiles…

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