jueves

El país de las lágrimas

En los remotos confines del mundo, en la palma de tu mano se encuentra el país de las lágrimas, extraña tierra de contrastes. Tierra para librar las más arduas batallas , aquellas en las que acabas contando tus secretos al enemigo, mientras intentas cerrar unas heridas mal curadas. Viajar por el país de las lágrimas es subir hacia el sur, nadar contra corriente, beber de un agua a veces dulce, a veces amarga… Mientras viajas, es conveniente no tocar, no cambiar nada de sitio, no opinar, no aconsejar. Sólo desnudarse y dejarse azotar por un vendabal de suspiros y sensaciones.

En el país de las lágrimas llueve a menudo. A veces con furia, otras con desdén. Las más con tristeza o alegría. Y estas lluvias fertilizan el alma como ninguna otra. Pocas cosas se pueden comparar con la sensación que deja el visitar, de cuando en cuando, este país. Vagar por sus tristes soledades, sin un castigo al que asirse ni penitencia con la que encontrar la redención que todos, alguna vez, buscamos.
Intensa tierra de extremos el país de las lágrimas.

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