Anemia
Cuando el alma duele, el que se queja y sufre las consecuencias es el cuerpo. Hace un tiempo descubrí que tengo anemia. Anemia de besos, de caricias, de mimos; anemia de saberme querida, protegida. El médico sólo me recetó vitaminas y tiempo. Menos mal que mi cuerpo funciona que sino se me muere el alma.
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