Hoy he vuelto a pasar por allí. Ha quedado bonita, era lo único que la faltaba para ser perfecta. Había vida. Por dentro todo seguía casi igual, hasta el olor. Y he vuelto a llorar como hacía mucho tiempo que no lloraba. Y me he dado cuenta de que nada ha cambiado, todo sigue igual que antes. Que algunos sentimientos nunca envejecen ni se alejan y que yo sigo anclada en el mismo puerto.
¿Quien sabe cual es la medida perfecta para el olvido? ¿Donde está escrito cuando debemos olvidar? ¿Quien decide lo que hay que decir y lo que hay que callar? ¿A qué distancia hay que alejarse para abandonar lo que no queremos? ¿Cuan de profundo hay que cabar para enterrarlo?
¿Por qué hay sentimientos que no me abandonan nunca?. ¿Por qué sigo siendo tan cobarde?…
No hay comentarios:
Publicar un comentario