Hice el camino de vuelta a casa mirando dentro de todas las papeleras convencida de que lo había perdido. Lo he buscado por el suelo, por mis bolsillos, por los rincones, por los bares…me ha parecido verlo en una parada de autobús. Lo busco entre la gente, entre las palabras, en alguna que otra mirada. Quizá en la estación, en un tren, pero ¿en cual? Me parece imposible encontrarlo…
Me paro y recupero el aliento, descanso, me toco las manos y entonces…entonces me acuerdo de tí. Y sonrío aunque ya sé que no es lo que estoy buscando. Bajo la mirada, camino tranquila, y curiosamente paso por aquel lugar donde tú, una vez, me esperabas. Conserva el mismo decorado, tiene la misma luz, huele igual. El rinconcito mágico en el que nos sentamos está intacto, allí donde tú escribías y yo aún tenía un motivo. Luego…no sé, lo he perdido, o me lo han robado.
¿Qué escribías?
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