Vanamente
Algunas veces hasta la caricia mas tierna y suave duele. Y me desgarra por dentro. Mientras, la dureza que se había posado en mis ojos se derrite en forma de lágrimas, que es lo único que suaviza el efecto. Y sé que si huyo lo arruino todo, porque tú me lo enseñaste. Pero viví tantos años ‘quedandome’ sin tener una razón que ahora ya no creo en los motivos…
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