miércoles

Resacas

Ser tan dura conmigo misma no me da derecho a ser tan dura con los demás. Al final me aprieto tanto las cadenas que hay noches en las acabo haciendo alguna locura para intentar liberarme de ellas. Es tanta la energía que pongo en ese punto de locura que pareciera que en esos momentos todo fuera posible.
Vivir al día siguiente como si no hubiera pasado nada, con todos mis pensamientos y sentimientos colocados en el lugar correcto no es fácil. Me invade una inevitable resaca y una gran vergüenza. Es lo que tienen estas pequeñas rebeldías frente a lo coditiano, que siempre dejan resaca, unas veces en forma de posibilidades y otras (las más) en forma de reproches.
Entonces me impongo una disciplina aún más dura que la anterior y apruebo en mi mundo leyes todavía más estrictas. En realidad no sé si lo que me deja exhausta son mis locuras o mi propia moral que no es capaz de dejar de castigarme.

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