No sabría decirte si es magia lo que sucede cada vez que me tocas, pero me tiembla la piel como si fuera la primera vez que me entrego. Contigo todos los segundos son infinitos. Cada beso, cada caricia, cada abrazo están escritos con la tinta del alma. Cada segundo es deseo, un sublime deslizarse, arder. Contigo se descubre el sabor del silencio y la comodidad de las sonrisas. Has vestido cada instante de una calma que descuartiza mis temores mientras pierdes el tiempo en intentar desordenarme el pelo. No cuesta nada darnos afecto, cariño… en medio de una sociedad en la que estas cosas resultan bienes escasos por los que la gente está dispuesta a pagar.
Con un aire de melancolía me dices que allí tumbada soy para ti la imagen perfecta de la armonía. Te empeñas en mimarme y tu ternura me angustia un poco. Me asusta sentirla, me impresiona. Desnudaste mi alma en un segundo. Dime como lo lograste.
Al amanecer, a pesar de saberte entre sueños me gusta fijar mi mirada en tus facciones relajadas y llenarme de esa calma mientras comtemplo tu silueta desnuda. Como de costumbre mis ganas de huir sin molestar tu sueño, me marché… sé que a tu manera entenderás porqué lo hice. La felicidad no todos los días sabe a lo mismo.