martes

La otra mitad de lo que lleva mi nombre

Perdóname por dar la espalda al mundo,a las cosas,y sentarme a ver atardeceres como si nada importara;Llámame irresponsable por no saber recoger los retales de mi vida e intentar recomponer algo coherente con lo que seguir adelante. Perdóname por no hacer con pasión lo que toca en cada momento. No soy capaz de adivinar lo que te he hecho y cuando. Perdóname por borrarme voluntariamente de tu reino y despreciarte. No consigo encontrar consuelo en nada. 
Por las noches, cuando el resto del mundo me deja sola, no paro de dibujar con mis dedos en mis manos caminos tan inalcanzables como incomprensibles. Y luego me miro al espejo y mi mirada es tan culpable como yo. La odio.

Perdonamé por no creer en dioses, ni ángeles; en cielos ni en infiernos; Sé que no estoy a la altura de las circunstancias, que esperabas mucho más de mi. No sé porqué me permito creer que vivo en un campo lleno de flores cuando en realidad camino a oscuras al borde de un abismo sin luz intermitente. Me temo como si empuñara un látigo con gran furia y un sólo golpe me hiciera precipitarme. Mi vida se ha convertido en algo manejable, un saco a rebosar de preguntas pero vacío en respuestas, lleno de lágrimas y carente de sentimientos. Intento no mirar dentro, no llenarlo de más preguntas, de más lágrimas. Nunca lo consigo.
Siento que pierdo cada minuto cuando me encuentro recordando cada vez con más fuerza lo que creía haber estado olvidando. Me tiemblan las piernas. Quisiera borrar todo lo que nunca quise decir y sin embargo dije. No vivir esclava de esas frases.

Perdóname y déjame entrar en tu refugio. Aquel donde consigo olvidarme de todas las preguntas y todos los vacíos. Aquel donde por mucho que me busque, la maldita soledad no es capaz de encontrarme. Pero esta noche prefiero dormir sola. Vete lejos, necesito encontrar la otra mitad de lo que lleva mi nombre.
Ya no sé dónde ir para encontrarte. Pero seguiré buscando, porque sé que no huyes de mí, sino que también tú me estás buscando.