Me he quedado observándola, paralizada por el miedo, esperando quizá que se quitase esa máscara de indiferencia para dejar al decubierto su verdadero rostro. Al instante me ha dicho " Sólo hay una regla para observarse y comprenderse…Lo que condiciona tu visión no es lo que pasa en tu vida, sino lo que eliges hacer con lo que te pasa" Luego ha dibujado lentamente su nombre sobre el cristal y la he visto claramente marcharse a través de él. Curiosamente nos llamabamos igual.
No sé, será que por fín estoy empezando a comprender el arte surrealista…