No me gusta que se me congele la mirada, como si no existiera nada alrededor. Odio causar frío. Odio que me digan que soy fría.¿Por que me cubre esta aparente capa de hielo si por dentro soy un volcan de deseos?
Cada día el frío avanza por todo mi cuerpo, borrando cualquier rastro de calidez. Ya no imagino que hubo una época sin frío. Una época en la que mi propio interior era capaz de derretir la nieve que se formara en cualquier parte de mi cuerpo. Odio el frío porque me hace insensible.
Temo al frío. Lo temo como aquel enemigo de indefensa apariencia, como la incertidumbre que hace temblar la esperanza. Lo temo como si lo más horrezno del frío fuera sólo un disfraz, porque sé que debajo de esa máscara, el frío es mucho peor. Tengo frío, por favor ayúdame a combatirlo…