martes

Todo cambia

El temor a los cambios es lo que produce los mayores desastres en nuestras vidas. En ocasiones nos condenamos a vivir en las más terribles cicunstancias, para evitar precisamente esos cambios. De eso sé un poco. Pero todo en la vida cambia, las modas, las mentalidades, las tendencias, la luz, las personas… A veces, por suerte, podemos ser nosotros mismos los que lo cambiemos todo.
No me gusta presumir de nada, y los reconocimientos me avergüenzan. Tengo miedo de mí misma, de no saber hacerme feliz, de cuestionarme a cada paso. Dudo mil veces de lo que hago, de lo que digo. Cada noche pienso que me he equivocado, que no sirvo para estar aqui y me aterroriza que los demás descubran que soy una impostora. Me gustaría regalarme la convicción de tener las cosas claras y el billete sin regreso para salir de esta tela de araña que es mi morada. Desearía echar de menos a alguien, besar con pasión desmesurada y poder contener las lágrimas.

Lo bueno es que, aunque no podemos cambiarlo todo de golpe, el camino hacia los cambios a veces tiene posadas o un lugar donde acampar y descansar. Y en esa pequeña parada a medio camino te reconforta comprobar como se esconden y esquivan tu mirada todos aquellos que siempre se empeñaron en pisotearte y te cuestionaron. Hoy he parado en esa posada. Esta noche dormiré serena. Mañana necesitaré fuerzas para afrontar mis pequeños cambios y, por supuestos, celebrarlos. Enhorabuena!