Hice el camino de vuelta a casa mirando dentro de todas las papeleras convencida de que lo había perdido. Lo he buscado por el suelo, por mis bolsillos, por los rincones, por los bares…me ha parecido verlo en una parada de autobús. Lo busco entre la gente, entre las palabras, en alguna que otra mirada. Quizá en la estación, en un tren, pero ¿en cual? Me parece imposible encontrarlo…
Me paro y recupero el aliento, descanso, me toco las manos y entonces…entonces me acuerdo de tí. Y sonrío aunque ya sé que no es lo que estoy buscando. Bajo la mirada, camino tranquila, y curiosamente paso por aquel lugar donde tú, una vez, me esperabas. Conserva el mismo decorado, tiene la misma luz, huele igual. El rinconcito mágico en el que nos sentamos está intacto, allí donde tú escribías y yo aún tenía un motivo. Luego…no sé, lo he perdido, o me lo han robado.
¿Qué escribías?
jueves
martes
Allí donde la vida no va en serio
Una tiene momentos en los que habita en territorios inventados e imaginarios, rechazando la realidad aunque se disfrace de ella. Territorios habitados por paisajes increíbles que me dan la oportunidad de pasar página y comenzar nuevos capítulos y personajes más increíbles aún con quienes sentir el fugaz escalofrío de la complicidad. Territorios en los que siento que la vida no va serio, y no necesito enmarañarme en luchas y sacrificios por conquistar seguridades que antaño perdí, ni rendirme por miedo ante partidas ya ganadas. Lugares que poseen el ritmo perfecto y las palabras justas, donde el olvido es posible y la felicidad también.
Esta noche estaría bien no tener que llevar a cuestas mi sombra, como Peter Pan. Solo yo…y descansar en una cabaña en la copa del mayor de los árboles, donde nunca nadie hubiese llegado y se mantuviesen intactos y puros los primeros deseos.
Esta noche estaría bien no tener que llevar a cuestas mi sombra, como Peter Pan. Solo yo…y descansar en una cabaña en la copa del mayor de los árboles, donde nunca nadie hubiese llegado y se mantuviesen intactos y puros los primeros deseos.
lunes
Guiones
La vida de una persona es ese pequeño guión que se encuentra entre la fecha de nacimiento y de muerte en cualquier lápida. Un guión insignificante que contiene todo aquello que quisimos y odiamos lo suficiente como para soportar su carga a lo largo de mucho tiempo. Una vida que contienen parte de otras vidas que aún no se han convertido en guiones.
Será quizá por su brevedad, que la vida de las personas que se cruzan en tu camino hay que amarla desde el primer instante en el que atraviesan tu vida o porque nunca sabemos el momento en el que se convertirán en ese guión. Y cuando eso ocurre ya es tarde para llevar a cabo todo aquello que no dijimos o hicimos por vacilación o suspicacia. Y quizá también porque hay pocas vidas que merezca la pena acoger y amar y que nos dejen siquiera la mitad de lo que se llevan…
Será quizá por su brevedad, que la vida de las personas que se cruzan en tu camino hay que amarla desde el primer instante en el que atraviesan tu vida o porque nunca sabemos el momento en el que se convertirán en ese guión. Y cuando eso ocurre ya es tarde para llevar a cabo todo aquello que no dijimos o hicimos por vacilación o suspicacia. Y quizá también porque hay pocas vidas que merezca la pena acoger y amar y que nos dejen siquiera la mitad de lo que se llevan…
viernes
Se rumorea por ahí
…que al pasado le han crecido alas y que con ellas puede atravesar el tiempo sin esfuerzo. Se dice que no atiende a razones, ni se casa con Dios ni con el Diablo y es inmune a las balas de plata, no sabe de piedad ni es posible desviarle de su rumbo hasta que te encuentra. Murmuran que viene con fuerza, y que una vez que te alcanza no es posible olvidarse de él.
Ofrezco una recompensa a aquel que sea capaz de traerme sus alas en una bandeja.
Ofrezco una recompensa a aquel que sea capaz de traerme sus alas en una bandeja.
jueves
El siglo equivocado
Ojalá hubiera podido elegir dónde y cuando quería nacer y vivir. Sin dudarlo ni un momento hubiera elegido la segunda mitad del siglo XIX, París. Un siglo de verdaderas revoluciones, libertades, ideales, romanticismo. El siglo de los "ismos"…, del nacimiento del cine, de la fotografía, de grandes filósofos y geniales músicos.
Y así porder acudir al estreno de ‘Le Chat Noir’, ser la inspiración de Van Gogh, convertirme en bailarina del Lapin Agile o del Moulin Rouge, pasear por Montmatre ‘a la boheme’, ser una de las primeras en observar atentamente de ‘El Beso’ de Rodin y de Klimt, colgarme un lalique del cuello por unas horas, ser una extranjera en la Barcelona de Horta, inaugurar la Torre Eiffel, conocer al Sr.Baudelaire y aprender a escribir poemas de amor, exaltar lo imaginario, lo irracional, el desorden, la pasion, el color, el arte por el arte…
¿Hay algo más triste que vivir en un siglo que no te comprende?
Y así porder acudir al estreno de ‘Le Chat Noir’, ser la inspiración de Van Gogh, convertirme en bailarina del Lapin Agile o del Moulin Rouge, pasear por Montmatre ‘a la boheme’, ser una de las primeras en observar atentamente de ‘El Beso’ de Rodin y de Klimt, colgarme un lalique del cuello por unas horas, ser una extranjera en la Barcelona de Horta, inaugurar la Torre Eiffel, conocer al Sr.Baudelaire y aprender a escribir poemas de amor, exaltar lo imaginario, lo irracional, el desorden, la pasion, el color, el arte por el arte…
¿Hay algo más triste que vivir en un siglo que no te comprende?
miércoles
Resacas
Ser tan dura conmigo misma no me da derecho a ser tan dura con los demás. Al final me aprieto tanto las cadenas que hay noches en las acabo haciendo alguna locura para intentar liberarme de ellas. Es tanta la energía que pongo en ese punto de locura que pareciera que en esos momentos todo fuera posible.
Vivir al día siguiente como si no hubiera pasado nada, con todos mis pensamientos y sentimientos colocados en el lugar correcto no es fácil. Me invade una inevitable resaca y una gran vergüenza. Es lo que tienen estas pequeñas rebeldías frente a lo coditiano, que siempre dejan resaca, unas veces en forma de posibilidades y otras (las más) en forma de reproches.
Entonces me impongo una disciplina aún más dura que la anterior y apruebo en mi mundo leyes todavía más estrictas. En realidad no sé si lo que me deja exhausta son mis locuras o mi propia moral que no es capaz de dejar de castigarme.
Vivir al día siguiente como si no hubiera pasado nada, con todos mis pensamientos y sentimientos colocados en el lugar correcto no es fácil. Me invade una inevitable resaca y una gran vergüenza. Es lo que tienen estas pequeñas rebeldías frente a lo coditiano, que siempre dejan resaca, unas veces en forma de posibilidades y otras (las más) en forma de reproches.
Entonces me impongo una disciplina aún más dura que la anterior y apruebo en mi mundo leyes todavía más estrictas. En realidad no sé si lo que me deja exhausta son mis locuras o mi propia moral que no es capaz de dejar de castigarme.
jueves
¿Valentía o realidad?
Cuando una no tiene nada que perder se vuelve valiente. Y deja pasear la mirada por la calle, por las personas, sin hablar, sin mediar ni un suspiro, ni una lágrima. Una mirada que es un abismo tan grande, profundo y frío como su alma. Y no sabe que hacer con su desencajado cuerpo, ni con sus manos o sus palabras. Pero hace lo que sea para seguir adelante.
Entre la incertidumbre y la responsabilidad intentas no escuchar tus aullidos internos y miras al frente intentando desafiar el límite de la aparente realidad. Entonces pruebas a intentar un imposible, lo conviertes en un reto, lo persigues como cualquier ilusión. Lo llenas de franqueza y tenacidad. Y finalmente lo das un nombre, por ejemplo, ‘vida’.
Entre la incertidumbre y la responsabilidad intentas no escuchar tus aullidos internos y miras al frente intentando desafiar el límite de la aparente realidad. Entonces pruebas a intentar un imposible, lo conviertes en un reto, lo persigues como cualquier ilusión. Lo llenas de franqueza y tenacidad. Y finalmente lo das un nombre, por ejemplo, ‘vida’.
martes
Vanamente
Algunas veces hasta la caricia mas tierna y suave duele. Y me desgarra por dentro. Mientras, la dureza que se había posado en mis ojos se derrite en forma de lágrimas, que es lo único que suaviza el efecto. Y sé que si huyo lo arruino todo, porque tú me lo enseñaste. Pero viví tantos años ‘quedandome’ sin tener una razón que ahora ya no creo en los motivos…
jueves
Una promesa
En el huracán de la vida nada es casual. En mi vida noto que comienzo a perder a las personas cuando se me hace un pequeño agujerito en el corazón. Como si fuera agua, el cariño que sentía por ellas comienza a derramarse gota a gota. Una energía importante de mi vida lucha interior y continuamente por tapar ese roto y evitar que mi corazón se seque. Esa energía que dedico a contener el líquido se lo resto en atenciones a la persona. Y sin querer ni saber como se abren nuevos agujeros por donde se me escapa el afecto, los sentimientos, las emociones, las certezas, la confianza, como un colador. Yo lo llamo "heridas del corazón". Y al final por intentar disimular el roto dejo salir la decepción.
Otras veces, sin embargo, aparecen personas en mi vida que sin darme cuenta cierran estos agujeros del corazón y se cuelan dentro de mi alma de par en par, como lo hace una ráfaga de viento, acortando espacios y aportando frescura. Seres especiales, simples, sensibles en extremo. Ven donde nadie ve y son capaces de vislumbrar el interior de las almas nobles. Posiblemente no llamen nunca la atención por su intelecto, difícilmente puedan hacer citas en latin o francés, pero leen los ojos de las personas y descifran el espíritu de los seres que aman con una sabiduría conmovedora.
No hace mucho conocí a una y le prometí que dejaría de manipular mi corazón con estrategias para tratarlo sin esquemas preconcebidos. Estoy en duelo por todo eso, pero las mujeres como yo siempre cumplen aquello que prometen. Aunque les cueste lo que no tienen…
Otras veces, sin embargo, aparecen personas en mi vida que sin darme cuenta cierran estos agujeros del corazón y se cuelan dentro de mi alma de par en par, como lo hace una ráfaga de viento, acortando espacios y aportando frescura. Seres especiales, simples, sensibles en extremo. Ven donde nadie ve y son capaces de vislumbrar el interior de las almas nobles. Posiblemente no llamen nunca la atención por su intelecto, difícilmente puedan hacer citas en latin o francés, pero leen los ojos de las personas y descifran el espíritu de los seres que aman con una sabiduría conmovedora.
No hace mucho conocí a una y le prometí que dejaría de manipular mi corazón con estrategias para tratarlo sin esquemas preconcebidos. Estoy en duelo por todo eso, pero las mujeres como yo siempre cumplen aquello que prometen. Aunque les cueste lo que no tienen…
miércoles
Un antes y un después
Siempre he creido que en la vida hay un antes y un después. Bueno, uno no, varios…
Una nunca vuelve igual de un viaje, de una situación, hay personas que te cambian la vida, experiencias que te marcan, un "vacío" detrás del amor, una lucha ante las enfermedades, las vivencias acumuladas…
Puede que sólo me haya dado cuenta de lo mucho que en ocasiones me he complicado la vida por cosas sin importancia en el preciso instante en el que la vida me ha dado un revés y me he encontrado en uno de estos "despueses". He intentado, quizá errónemante, recuperar el tiempo perdido, ejercer más control sobre lo que hacía, pensaba o sentía y eso, definitivamente, sólo ha empeorado las cosas.
Ese es el momento de detener mi mundo frenético, leer bien lo que tengo delante de mi, comprenderlo y entenderlo. Bajarme del mundo y dejar que funcione un rato sin mi. Quizá me pierda cosas, sí, incluso algo importante. No pasa nada. Creo que en estos momentos lo más importante, sin duda, soy yo.
Una nunca vuelve igual de un viaje, de una situación, hay personas que te cambian la vida, experiencias que te marcan, un "vacío" detrás del amor, una lucha ante las enfermedades, las vivencias acumuladas…
Puede que sólo me haya dado cuenta de lo mucho que en ocasiones me he complicado la vida por cosas sin importancia en el preciso instante en el que la vida me ha dado un revés y me he encontrado en uno de estos "despueses". He intentado, quizá errónemante, recuperar el tiempo perdido, ejercer más control sobre lo que hacía, pensaba o sentía y eso, definitivamente, sólo ha empeorado las cosas.
Ese es el momento de detener mi mundo frenético, leer bien lo que tengo delante de mi, comprenderlo y entenderlo. Bajarme del mundo y dejar que funcione un rato sin mi. Quizá me pierda cosas, sí, incluso algo importante. No pasa nada. Creo que en estos momentos lo más importante, sin duda, soy yo.
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