lunes

Llorar

Siempre pensé que sería yo la que ciudaría de H., para evitar que se extraviase por los caminos fáciles, aquellos que enredan a tantos por estar llenos de tentaciones y obstáculos. Pero hoy, hoy las cosas han cambiado. Desde hace varios meses H. me da lecciones constantemente, me sujeta, abre mis ventanas interiores para que pase el aire fresco, me hace caminar de nuevo con la confianza de quien no se detiene ante ningún obstáculo, sintiendome orgullosa de tantas cosas, y como no, me hace llorar. A veces no puedo parar de llorar, como hoy y mis lágrimas salen a borbotones sin que pueda detenerlas, y dejo que caigan por mis mejillas y cuelguen de mi nariz. Me hacen cosquillas… y me alivian tanto. Es que las lágrimas sacan tantas opresiones de dentro.
Algún día tendré que dejar de llorar. Si no acabaré inundandolo todo: mi habitación, mi casa, las calles de mi ciudad, el alcantarillado no dará a basto y provocaré una situación insostenible… Pero como siempre, después de la tempestad, siempre viene la calma…