No sé cómo hacer este puzzle que tengo delante. A veces pienso que me faltan piezas, y que las pocas que tengo no encajan. Pierdo la paciencia y acabo por sentarme en el suelo y ponerme a llorar. Ayer le comenté a R. que quizá necesitaría ayuda para recomponerlo. Después de un tiempo no estoy segura de poder completarlo yo sola. Pero tampoco estoy segura de poder completarlo con ayuda.Lo pensaré. Es cierto que todo pasa por algo, pero a veces cuesta descubrir el porqué de ese algo.
Todo es culpa de unos recuerdos que se han quedado resonando con eco…Un pasado que me encantaría coger y colocarle alas para que vuele hasta el infinito y se pierda en otras galaxias. Y con él dejar ir lentamente otras muchas cosas. Seguro que entonces el puzzle no es tan difícil. Y a medida que se vaya completando volveré a pintar la vida de mil colores diferentes y a vestirme de mi esencia para seguir conquistándola. Puede que entonces Dios se acuerde de mi y me envíe un ángel que haga desaparecer la amargura de mi alma y las lágrimas de mis ojos. Y que su fuerza y su paciencia me roben el miedo y me hagan que de nuevo desee estar rodeada de unos brazos que no me hagan temblar.
Pero como no creo en Dios ni en sus ángeles, seguiré intentando encajar las piezas de este puzzle interminable. Porque cuando decides que no quieres pasar el resto de tu vida rodeada de piezas inconexas, quieres que el resto de tu vida comience lo antes posible. Pero la vida, en ocasiones, exige mucho más de lo que estás dispuesta a darle.