Observar
Saber observar es tal vez la tarea más bella y más dificil de la vida. Saber observar implica comprender, verse a sí mismo con los propios ojos pero como si fuesen ajenos. Entender y entenderse. Quien sabe observar es libre y nunca se siente solo. Quien sabe observar puede crecer, aprender a no necesitar. Quien sabe observar puede amar, puede disfrutar del vuelo de una gaviota, de la risa de un niño, de la compañía del silencio, puede encontrar una estrella en una charco de agua sucia, puede subir a la luna trepando por una fachada o descifrar el ruido de la lluvia…