Un buen día alguien se planta frente a ti, y te devuelve una imagen de ti misma que nada tiene que ver con lo que eres. Una imagen distorsionada, que no se corresponde con lo que tú consideras que es tu realidad. Te cuestiona, te juzga..Te paras un momento, te miras a través de esos ojos y te sientes caer en un abismo. Te buscas, en tu superficie, en tu interior, analizas tu corazón, tu alma, bajas la mirada, respiras hondo…nada…no encuentras ni rastro de lo que esos ojos reflejan.
Levantas la mirada, rota, inocente, y te das cuenta de que estás limpia de toda intención malévola. Sacas fuerzas de coraje y te reivindicas como eres. No necesitas de explicaciones, ni de justificaciones, no tienes que demostrar nada ante un completo desconocido que te encasilla sin haberse tomado la molestia de conocerte antes. Aunque te haya mirado a los ojos.
Y me alegra más que nunca saber quien soy…definirme…